martes, 2 de enero de 2018

EJERCICIO EN LA ALTURA


El problema del ejercicio en la altura surgió por primera vez al momento de realizarse los juegos olímpicos de México 1968 a una altura de 2240 mts. En dicha ocasión los deportistas locales dominaron todas las pruebas de resistencia, superando a deportistas que vivían y entrenaban a nivel del mar.
Actualmente los mejores atletas de resistencia son keniatas y etíopes quienes entrenan a 2500-3000 mts de altura, sin duda sus condiciones antropométricas, estilo de vida y régimen de entrenamiento influyan en los resultados, pero la aclimatación a la hipoxia les otorga una ventaja a la hora de competir con atletas que viven y entrenan a nivel del mar. Esto también se ve en deportes de equipo, cuando equipos que viven en la altura superan a equipos visitantes superiores a ellos, pero que no han tenido aclimatación a la altura.
La FIFA desde 2007 prohíbe competencias en alturas > 2750 mts.

La presión atmosférica a nivel del mar 760mmHg y disminuye en la altura (250 mmHg a 8800 mts de altura). Disminuye por tanto también la presión parcial de todos los gases que la componen, incluido el  oxígeno. Esto afecta al individuo que realiza esfuerzo físico en la altura ya que se ve expuesto a una situación de hipoxia, con menor gradiente de presiones parciales para realizar el intercambio gaseoso, en el aire alveolar y por ende menor oferta de O2 a los tejidos activos. En la altitud se reduce casi un 70% el gradiente de difusión entre la presión de oxigeno de la arteria y la presión de oxigeno de los tejidos.
Cabe aclarar que aunque la presión atmosférica varia, el porcentaje de los gases en el aire que respiramos permanece invariable desde el nivel del mar hasta grandes alturas. A cualquier altura el aire siempre contiene 20.93% de oxígeno, un 0.03% de dióxido de carbono y un 79.04% de nitrógeno. Solo las presiones parciales cambian.

La temperatura del aire se reduce a medida que aumenta la altitud 6,5°C cada 1000 mt. El ambiente en la altura es hostil al ser humano ya que sumado a los vientos se pueden generar situaciones de hipotermia más fácilmente.

En la altura la humedad es menor. Cuando un ser humano respira en altura introduce en sus pulmones aire más frío y con muy poco vapor de agua, este aire se calienta en la vía aérea hasta que alcanza la temperatura corporal de 37°C y el vapor de agua al 100%. Por lo tanto en la altura se produce pérdidas importantes de agua corporal al respirar La menor humedad favorece también la evaporación del sudor haciendo que sea más fácil la deshidratación.

La radiación ionizante será mayor conforme se aumenta la altitud ya que al haber menos moléculas de vapor de agua la radiación se filtra menos, además la capa de aire es más fina y pasa más radiación. Esto se ve reforzado si existe nieve ya que va a reflejar la radiación. La radiación ionizante se asocia con aumento del riesgo de mutaciones genéticas, de sufrir infecciones y cáncer.

La disminución en la densidad del aire y la menor gravedad favorece los deportes de fuerza-velocidad (carreras < 1 minuto, saltos, lanzamientos). La menor densidad del aire a 2200-2400 mts de altura corresponde a un viento a favor de 1,7 m/s.

Debido a la menor PpO2 ambiental la capacidad aeróbica es la más afectada, reduciendo el rendimiento en eventos de > 2 min de duración, y lo hace de manera proporcional a la altura en que el atleta se encuentre:
- Desde los 1500mts (P.atm es < 650 mmHg) hay reducción del VO2max de un 1% c/100 mts de ascenso.
- Entre 2000 y 2300 mts disminuye un 5%.
- A 3000 mts se reduce un 12-15%.
- A 4000 mts se reduce un 20-25%.
- A 5000 mts disminuye un 50%.
La reducción del VO2 puede acentuarse si el individuo está bajo estrés físico por pocas horas de sueño, enfermedades, deshidratación, cambios bruscos de temperatura, etc.)

La aclimatación completa a la altura lleva entre 10 y 14 días.
El efecto negativo de la altura sobre el rendimiento alcanza su máximo en los primeros días de exposición (el VO2max llega al mínimo en estos días). Al terminar la segunda semana de la estadía habrá mejorado la tolerancia al ejercicio y la economía del movimiento, pero nunca se igualará el rendimiento al nivel del mar.

El grado de adaptación es individual al deportista; es más rápido en varones y en quienes ya han tenido experiencias previas en la altura.

Si la relación carga/descanso no es buena puede ocurrir catabolismo y no adaptación al entrenamiento, con empeoramiento del rendimiento deportivo y lesiones por sobrecarga-sobreuso (tendinitis, fracturas de estres)

RESPUESTA HORMONAL AL ENTRENAMIENTO EN LA ALTURA
Sobre todo encima de los 4000 mts
- Aumento GH. Los nativos de la altura tienen más GH en reposo respecto a habitantes a nivel del mar.
- Aumento del cortisol (solo durante la etapa de aclimatación, luego se normaliza)
- Aumenta EPO renal estimulada por la hipoxia. Que lleva a un aumento en la eritropoyesis. Es la principal adaptación buscada al entrenar en la altura.

ENTRENAMIENTO EN LA ALTURA
Puede realizarse cuando se busca alguno de los siguientes objetivos:
- Aclimatación a la altura para competir en la altura: basándose en que el rendimiento en la altura se ve mermado por la hipoxia y puede conseguirse igualarlo al del nivel del mar si se brinda un tiempo para aclimatarse. El deportista debe llegar a la altura entre 14 y 20 días antes de la competencia para permitir el completo desarrollo de las adaptaciones tardías. Deportes de equipo, de fuerza y de velocidad necesitan menos días de aclimatación que deportes individuales de resistencia.
- Aclimatación a la altura para competir a nivel del mar: basándose en el supuesto fisiológico de que las adaptaciones a la hipoxia de la altura van a beneficiar el rendimiento cuando se compita en una situación sin hipoxia a nivel del mar. Si bien tiene utilidad en deportes de equipo, las mejoras son individuales en el ámbito de la resistencia y metabolismo aeróbico.
- Periodo preparatorio general (pre-temporada): usado en diversos deportes, buscando estresar las variables fisiológicas del rendimiento en la altura, potenciarlas, y luego bajar al nivel del mar a entrenar con un nivel superior al que tenían previo a la aclimatación a la altura.


Aspectos a considerar previo a un entrenamiento en la altura:
- Estado de salud general y características morfo funcionales. (Descartar anemia, enfermedades respiratorias, alteraciones hormonales, sobrepeso y hábitos tóxicos en el deportista).
- Edad cronológica y edad deportiva: el entrenamiento en altura no es para principiantes, debe tener un buen nivel de entrenamiento (tope de adaptaciones a nivel del mar).
- Experiencia previa en la altura.
- Altura efectiva (diferencia de altura en la que reside y altura en la que va a entrenar).
- Plan de entrenamiento coherente: debe ser elaborado por profesional, respetando las 3 fases e individualizado al nivel del deportista.
Fase de aclimatación (3 a 5 días), con trabajos aeróbicos de baja intensidad y corta a moderada duración.
Fase de entrenamiento: varios microciclos con cargas crecientes a predominio aeróbico, las cargas anaeróbicas se incluyen en función de las exigencias de la prueba que se esté preparando.
Fase de asimilación y recuperación (últimos 3-4 días): baja la carga e intensidad, el deportista no debe llegar al nivel del mar fatigado.
Siempre debe tenerse en cuenta que al entrenar en la altura para esfuerzos aeróbicos la velocidad será más lenta que a nivel del mar pero para esfuerzos anaeróbico será igual o más rápida. Además  los procesos de recuperación post entrenamiento son más lentos que a nivel del mar y la fatiga será mayor.


Lo ideal sería 2 estancias de 20-24 días a 2000-2500mts de altura. Se hará un máximo de 3-4 estancias en la altura por año, estancias sucesivas permiten ir disminuyendo el tiempo que se dedica a la primera fase e incrementando la altura de la estadía hasta 3200 mts.

Prevención del mal de altura
Conocer los antecedentes y FR de los deportistas y personal acompañante, asegurando que no viaje ninguno que no posee un óptimo estado de salud, contar con los medicamentos y materiales necesarios para el tratamiento agudo del cuadro, planificar las cargas de entrenamiento y controlar las recuperaciones a diario.

La planificación del entrenamiento en la altura debería hacerse con un equipo multidisciplinario en el que trabajen el entrenador, nutricionista, deportólogo y el propio deportista, adecuando las cargas "sobre la marcha" en función de las respuestas que el deportista vaya mostrando. Es un error irse a entrenar a la altura sin un seguimiento profesional ni un plan de entrenamiento.

RENDIMIENTO LUEGO DEL ENTRENAMIENTO EN ALTITUD
Si bien existe mucha bibliografía al respecto, en mi (corta) experiencia de seguimiento a deportistas en la altura he notado que el rendimiento a nivel del mar luego de una estancia en la altura es variable según cada persona, según su nivel de entrenamiento y tipo de entrenamiento. 
Hay escuelas que insisten en competir luego de 15 o 18 días de estancia a nivel del mar, como forma de permitir al deportista descansar de las altas cargas de trabajo impuestas en la altura y supercompensar para mejorar su performance. Mientras que otras escuelas abogan por la competencia precoz (tercer a decimoquinto día) para aprovechar las ventajas en los niveles de fuerza muscular que el entrenamiento en el terreno montañoso ha brindado, y que en 15 días a nivel del mar se perderían.
La elección de cuando competir se hará teniendo en cuenta el tipo de preparación que se hizo, la distancia de la competencia y la necesidad o no de seguir entrenando luego de la misma manteniendo o no las adaptaciones a la altura.
En lo que todos están de acuerdo es que luego de un mes de volver al nivel del mar, de no mediar más estímulos de entrenamiento (por ejemplo maratonista que descarga 15 días pre-competencia y 15 días post competencia), el rendimiento comienza a bajar y acercarse a los niveles previos de entrenamiento. Si el deportista compitió una distancia mas corta podrá entrenar a un nivel superior usando las adaptaciones conseguidas en la altura.

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